
DE LAS CENIZAS A LA SALVACIÓN
Las cenizas son símbolo de un tiempo de reconciliación que comienza, quieren representar así como fue antiguamente una postura de pena por habernos alejado de Dios, por haber pecado. No son cenizas de tristeza, de angustia, de desesperación. Son cenizas de esperanza, de confianza en Dios. Es El, quien salva, a El queremos volver. Es tiempo de “liquidación”, Dios nos ofrece perdón, nos quiere absolver. Ya sabe que pecamos, ahora nos espera, ahora quiere mostrarnos que su amor vence el pecado.
Arrancó la “temporada del perdón”, comenzó una nueva subasta. Ya está todo pagado solo hay que acercarse al amor. Jesús nos espera, nos mira con amor, es tiempo de dejar las cadenas, es tiempo de liberación. Son días de oferta, de misericordia, de regreso al Padre, son días para saldar la deuda, son momentos para estar más cerca de Dios.
Cenizas, de un tiempo que brilló, de un cielo que alumbró, de todo aquello que deslumbró. Cenizas, de cierta apariencia, contenida en una fuerza, que cautivó y hoy espera redención. Ahora sólo cenizas, es el símbolo de lo que terminó, de aquello que fue fiesta y ahora espera, silencia, intenta despertar. Cenizas, que muchos no las quieren, solo las detestan, siempre quieren éxito, solo ganancia, nunca pobreza. En Cristo encontramos inseguridad, a veces encontramos fracaso, miseria, espera, tentación, oscuridad, persecución…El nunca conformó a los ricos, no sedujo a los seguros de si mismos. No vino para los sanos, para los que tienen todo resuelto, para los que se creen mas. En la vida terrenal de Jesús, solo desierto y muerte, incomprendido, abandonado, sufriente, yaciente, derribado pero no derrotado.
En las cenizas vemos nuestra vida, nuestro pasado, nuestra debilidad, en ella encontramos lo que nos falta, lo que escondemos de nosotros mismos, lo que nos avergüenza, aquello que no quisiéramos que nadie se entere. En esto encontramos que necesitamos de Dios.
Es miércoles de ceniza, ya no queda nada atrás, miremos para adelante, miremos para la pascua, dejemos atrás la confusión, el odio, las malas decisiones. Dejemos de mirar el pecado, reparemos lo que está confuso, lo que duele, lo que ya no queremos para nosotros.
Pongámonos a orar con ceniza en la cabeza, “reelijamos” a Jesús, El también quiere su “reelección”, hagamos de él, nuestro único salvador. Dejemos los dioses que no nos satisfacen. Solo en este Dios confiamos, solo en él esperamos. Ya no es tiempo de dispersión, comienza el tiempo de Dios.
Es tiempo de oración y de reparación, es hora de sanación, es mejor que despeguemos, que dejemos la basura, lo terco, lo vano. Que sigamos solo a Dios. Es tiempo de re-ligarnos, de ponernos en sus manos. Es tiempo para empezar todo de nuevo. ¡Podemos! No cejemos, no nos derrotemos antes de ganar o perder. Es tiempo de cenizas, de dar lugar a Dios, de ser todos para El. Volvamos a El de todo corazón. No insistamos mas en lo que nos aleja, nos desanima, nos deprime, nos arranca de lo bueno. Es tiempo de cenizas, ya no arde el mundo, sino solo Dios, que arde de amor a nosotros y nos quiere cerca suyo. Es tiempo de volver, de rehacer, de recomponer. Es tiempo de cenizas, que no te entristezca, que te ayude a crecer. Es tiempo de recuperación, de “autoservice”, de decisión: o lo sigo a El o me quedo en mí. Es tiempo de ser todo de El.
Es tiempo de cenizas, es hora de salvación, dejemos que El nos salve, dejemos actuar a El. Es tiempo nuevo, tiempo de gracia, no vivamos mas en reserva, tal vez “se pare el motor”, dejémonos llenar por El, dejémonos reconciliar en El. Este tiempo, se inicia rezando, poniendo todo en El, aun lo que nos da vergüenza, aún aquello que será difícil recomponer. Es tiempo de recarga, de actualización, de renovación. No es tiempo para llorar las penas, es para entregarlas a El. En este tiempo maravilloso no hay lugar para la tristeza, es tiempo de esperanza, es tiempo para El. En este año, comenzar de nuevo significa iniciar con El. Es tiempo de rejuvenecernos, es hora de dedicarnos solo a El. En el tiempo anterior, tal vez el “del olvido de Dios”, poco y nada seguimos el camino del amor. En este tiempo El nos abarca, nos guía, nos conduce, nos lleva de la mano, nos llama a ser felices, nos aleja de la sombra, nos invita a la luz.
Cenizas que quieren volver al paraíso, volver a la luz. En la oscuridad no se puede vivir, es insoportable, nadie puede vivir sin ella. Volver a la luz, a la claridad. Ventilar las heridas, favorecer la curación por el sol que ilumina. Es tiempo de volver a Dios.
Hno. German Diaz SDB
Licenciado en Comunicación Social (UNR)
germansdb@hotmail.com