jueves, 8 de enero de 2009

La muerte de los inocentes



Que es morir a la inocencia, sino empezar a vivir la conciencia. Hay “Herodes” por todas partes que matan a quemarropa la inocencia original, esa con la cual todos venimos al mundo, que la vamos perdiendo conforme lo malo crece en nosotros y lo bueno se maneja de otra forma. Los santos inocentes de hoy, mueren a cada instante. Los espadachines de la televisión, de la Web, de revistas, juegos de ordenadores y simpáticas modas infantiles: matan, destruyen, aniquilan, ganan… Los padres, las madres no están en casa para abrazar los inocentes tal como lo pinta la escena de Daniele da Volterra. Las madres lloran tarde la muerte de sus hijos por el “paco”, el alcohol, la violencia de las calles, la enfermedad, el sinsentido. Lloran, pero como no están acostumbradas a escuchar a los profetas que avisan del final, se confunden, creen que hay que dar libertad, que no les debe faltar lo que ellas carecieron. Que los hijos no deben saber de sufrimiento.

La muerte circunda, se ríe, nos matan rápidamente. Se ganan millones de dólares por un sueño: usando niños del “Garrahan”, mostrando erotismo, sacudiendo las conciencias débiles, esperando que el pueblo envíe trescientos mil mensajes para ganar mucho, muchísimo dinero, costeando algún gesto solidario, guardándose el resto. “Salomé” sigue bailando y pide por ello la cabeza del inocente. El rey del rating, le da la cabeza y si ella quiere la mitad del Reino, con tal de seguir ganando a costa de la inocencia. La solidaridad en TV, cualquiera lo sabe es la publicidad más barata y mas redituable, limpia la imagen y la reproduce en millones.

El mismo comerciante del baile, llamado en otros ámbitos de distintas maneras, se lamenta que los perros se queden sin vacaciones. “Es terrible lo que nos está pasando…”: Tu mascota también se merece unas vacaciones, típico problema creado por una cierta clase media acomodada que desea ayudar a los pobres con porquerías o sobras pero en la vida real, lo que verdaderamente le interesa es que un perro no sufra. Los perros salen preciosos y perfumados a defecar en la misma vereda que seres humanos olorosos y despeinados piden una moneda para comer. Cambio de valores, ideas dadas vueltas, esquemas de pensamiento patas para arriba. No todo anda mal, pero es mucho lo que hay de malo. Lo terrible es que no lo vemos, no lo notamos.

Lo malo pisa fuerte: se llaman matrimonios a payasos disfrazados, fingiendo ser felices, derrochando champaña y dinero, usando el sacramento. Se casan entre varones, se besan como muñecas siendo zorros viejos y feos. Ocultan el vacío profundo de sus almas sonriendo con ojos vidriosos en revista “Caras”. Los inocentes siguen muriendo, creciendo en pluralismo y tolerancia, pero feneciendo en pureza y virtudes buenas. Los santos son inocentes, siguen muriendo de a muchos, de a miles en seudo clínicas mugrientas, en leyes nuevas que precian de modernas. El aborto asesina como el soldado de Herodes, le ahorra vivir afuera, lo tira para cosméticos.

También la TV pública, canal 7 hace lo suyo, aprovecha la moda barata y comenta con fingida sorpresa los film de “productora san Pablo” en los años treinta, de cómo las buenas costumbres, los mandamientos que se promocionaban son hoy una vergüenza, un quemo. “Te acordás como la Iglesia producía estas cosas” Los que las comentan son exalumnos de escuelas católicas disfrazados con sotanas de cotillon. Castigan a la madre con comentarios de ateos, faltos de seriedad y vergüenza. No aportan nada, solo quitan y pasan por arriba lo poco que queda.

El Estado, ¿el Estado? Los que nos cuidan están pensando que sería bueno despenalizar el uso personal de la droga. Ahora sí, las grandes fiestas de los poderosos tendrán un aditivo sustancial sin riesgos de caer presos. Ahora sí, probá la primera es gratis y también es legal! ¿Qué opinarán los que trabajan con drogadictos? ¿Qué opinarán los padres de hijos muertos por sobredosis?

La muerte avecina el final, hace falta un Mesías, alguien que venga de nuevo, no debería quizás morir en la cruz, ya son muchos los muertos, debería comenzar todo de nuevo. Alguno talvez quisiera un Cristo a su manera, uno para cada Iglesia. Uno para cada gusto, como los desodorantes o los potes de yogur. Hoy estamos esperando un Mesías pero cada uno en su fragmento.

Hoy queremos escuchar: “Buenas anécdotas”, “Buena onda”: la estupidez en la publicidad. ¿Quién entiende? ¿De que se trata? Una sandía tapando la desnudez. Solo basura mediática, ya no hay creatividad, solo eso, lo que vemos. Solo se rascan contra la pared la sarna de mediocridad que ya es normal, que ya vive sin asco entre nosotros. Cuando un vino dulce y espumante promete solo desborde y sexo, ya no es vino, es solo trampa, es mercancía para el pueblo ignorante. Antes en la carrera de comunicación social estudiábamos los mensajes ocultos[1] de la publicidad, hoy ya no están. Todo esta en la mesa, toda la carne en el asador, literalmente hablando.

Es la vida que se publica, la mediocridad que se pretende resaltar: “Hijos sin Dios”. La conclusión por ahora es mágica, parece divertida. Hay que sentirse orgulloso de no ser como todos los ignorantes que creen en Dios, que piensan que solo en Dios está la salvación. La conclusión apresurada, poco seria, no tiene por ahora ni juicio, ni opinión. Solo queda para más adelante el perdón. Los hijos sin Dios comienzan a surgir y a crecer, así como hoy tenemos adolescentes sin padres, luego vendrán sin Dios, sin moral, sin leyes, sin costumbres, sin tradición, sin cultura, sin escuela, sin familia, sin amor… No nos apresuremos a sacar conclusiones, esperemos “a ver que pasa”. ¿Hay alguien que quiera quitar algo más? Sacamos todo pero no reponemos, dejamos vacío, parece mas lindo. Ya no tener hijos, ya no compromisos, ya no reglas morales. Saquemos todo, quedemos nosotros mirándonos como adolescentes desnudos frente al espejo. Empezar a vivir la conciencia, que lindo suena. ¿No será mas linda la inocencia?

HNO. GERMAN CEFERINO DIAZ S.D.B

LIC. En Comunicación Social UNR

germansdb@hotmail.com


[1] Mensaje subliminal!

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